Se entiende como complejidad el número de tareas diferenciadas o procedimiento complejos que comprenden la actividad de una unidad asistencial y el grado de desarrollo alcanzado por ella. Cada nivel de atención condiciona el nivel de complejidad que debe tener cada establecimiento. El grado de complejidad establece el tipo de recursos humanos, físicos y tecnológicos necesarios para el cumplimiento de los objetivos de la unidad asistencial, sus servicios y organización.
El primer nivel de complejidad se refiere a policlínicas, centros de salud, consultorios y otros, donde asisten profesionales como médicos familiares y comunitarios, pediatras, ginecólogos, médicos generales
En el segundo nivel de complejidad se ubicará, al igual que en el nivel de atención, a los hospitales con especialidades como medicina interna, pediatría, ginecología, cirugía general, psiquiatría, etc.
El tercer nivel de complejidad se refiere a establecimientos que realizan prestaciones médicas y quirúrgicas con presencia de subespecialidades de estas, que se caracterizan por un uso intensivo de recursos humanos y equipamientos, con la realización de procedimientos complejos y uso de alta tecnología.
Se entiende por nivel de complejidad, la clasificación funcional del tipo de actividad, intervención y procedimiento, y del personal idóneo para su ejecución.
La denominación de Niveles de Complejidad y Niveles de Atención viene siendo desarrollada desde antes de la ley 100/93, con un antecedente inicial en la ley 10 de 1990 y en el decreto 1760 de 1990. Estas definiciones se ajustan luego del año 1993 y la resolución 5261 de 1994 hace la precisión sobre los niveles de complejidad estableciendo los siguientes niveles:
Nivel I: Médico general y/o personal auxiliar y/o paramédico y/o de otros profesionales de la salud no especializados.
Nivel II: Médico general y/o profesional paramédico con interconsulta, remisión y/o asesoría de personal o recursos especializados.
Nivel III: Grupos quirúrgicos 09 y siguientes
Nivel IV: Se establece de acuerdo al procedimiento practicado en las patologías catastróficas
Con la aparición del decreto 1011 de 2006, que habla del sistema de garantía de la calidad en salud y con la resolución 1043/2006, se reglamenta la denominación de servicios de baja, mediana y alta complejidad, que correspondería n a los criterios de Nivel I, Nivel II y Nivel III, respectivamente.
EN el POS-S definido en el acuerdo 306 del CNSSS, se menciona que las acciones para la recuperación de la salud corresponden a los artículos 91 a 94 de la resolución 5261/94:
Nivel I: Médico general y/o personal auxiliar, y otros profesionales de la salud
Nivel II: Médico general con interconsulta, remisión, y/o asesoría de personal o recursos especializados.
Nivel III y IV: Médico especialista con la participación del médico general
¿De qué hablamos cuando hablamos de salud?, ¿De qué hablamos cuando hablamos de enfermedad?, ¿somos totalmente sanos?, ¿somos totalmente enfermos?, ¿se puede estar sano y enfermo a la vez? Estas son algunas de las interrogantes que nos hacemos al hablar de la salud y la enfermedad. Pero el proceso salud-enfermedad es mucho más complejo de lo que aparenta, pues comprende la interrelación entre tres grandes disciplinas que estudian al ser humano: biología, psicología y sociología. Punto de vista histórico del proceso salud-enfermedad Durante la época del paleolítico se concebía que la pérdida de salud y por consiguiente, la contracción de la Enfermedad era causada por espíritus, agentes sobrenaturales y hechiceros. La enfermedad se veía como lo malo y lo transgresor. Estar enfermo era sinónimo de culpa y castigo de los dioses; a consecuencia de esto, existía una íntima relación con los rituales y las creencias religiosas. Hipócrates en el siglo V a.c cam...
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